Raquel Valcarcel Psicoterapeuta

Psicóloga y Terapeuta Gestalt. Reflexiones, crecimiento, hallazgos, dificultades, limitaciones, dudas… Compartir


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Es tan sencillo.

Es tan sencillo como ir hacia lo/los que nos sienta bien y alejarnos de lo/los que nos sienta mal.

Es tan sencillo como creer en nuestro cuerpo, en nuestras emociones y sensaciones.

Es tan sencillo como dejar de mirar hacia fuera y observarse dentro.
Es tan sencillo como atreverse a ser, completos, enormes, reales.
Es tan sencillo como aceptar la vida tal cual es.
Es tan sencillo como confiar.
Es tan sencillo como amarse y amar.

Es tan sencillo como tenerse cerca, pegado, de la mano…

Amarse


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La belleza no se encuentra en la perfección, sino todo lo contrario.

Estamos bellos cuando nos arriesgamos a mostrarnos, sobre todo a dejar que otro/s nos vean no pudiendo, no sabiendo, perdidos, asustados, doloridos…

Bella es la honestidad con la que uno se planta en el mundo, aceptando sus limitaciones y aprendiendo de ellas.

Bella es la aceptación incondicional hacia nosotros mismos, estemos como estemos porque cada estado de ánimo por el que pasamos es lícito y aceptable aunque a veces no nos guste, aunque a veces no nos comprendamos. Ningún sentimiento es reprochable.

Bello es aquel que se da todos los permisos para sentirse de mil modos y maneras diferentes. Que se da permiso para cambiar, permiso para no llegar, permiso para no saber, permiso para no poder, permiso para ceder, permiso para pedir ayuda…

Bellos estamos cuando nos respetamos, aceptando que nuestro modo de estar en el mundo es el que sea válido para nosotros y además el único posible. Y nunca otro.

Bellos somos y estamos amándonos incondicionalmente.

bella_imperfección


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Practica la atención.

Tómate de vez en cuando al menos unos segundos al día para darte cuenta de cu´l es tu postura, o cómo estás respirando. Fíjate en los sonidos que escuchas a tu alrededor o simplemente observa las nubes, o cualquier objeto que tengas cerca, cualquier cosa.

Simplemente tómate un tiempo para observarlo, sin más, sin juzgarlo, ni evaluarlo, ni cambiarlo, ni comentártelo….

Sólo obsérvalo… unos segundos, un minuto, dos o tres, los que tú quieras.

Es un simple ejercicio que te ayudará a practicar la presencia consciente en el aquí y el ahora.

Aprovecha este instante que estás leyendo esto y pruébalo.

¿Cómo te quedas?

Parar


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Tener alas para no usarlas

¡Cuánto nos limitamos a través de nuestra mente!

Dejamos que el miedo coja el “altavoz” y comenzamos a reproducirnos una y otra vez mensajes poco alentadores “no puedo” “me voy a equivocar” “me va a salir mal” “va a ser peor” “voy a estar fatal”…

El manejo de la incertidumbre es difícil y requiere una buena autogestión, pero NO ES IMPOSIBLE!

Merece la pena revisar de tanto en cuanto cómo es y cómo nos sentimos realmente en esa aparente zona de confort nuestra. No vaya a ser que nos estamos perdiendo lo mejor fuera de ella.

Además, volar no es alejarse lejísimos y para siempre, piensa que se pueden hacer incursiones cortas fuera de ella sin perderla de vista y volver, por ejemplo.

Lo importante y fundamental es encontrar cada uno nuestro ritmo y modo en el que nos sintamos verdaderamente bien.
Escucha a tu cuerpo, él jamás miente.

¡Feliz fin de semana!

No_Moverse


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Resistirse

Quizá resistirse sea inevitable, humano, lo necesitemos para darnos algo de tiempo, porque aprieta el miedo, porque lo entendemos como control, voluntad…. Nos sigue dando forma en la que reconocernos. Porque lo nuevo, lo que aún no vemos amenaza al ego, al patrón, a nuestra idea fija y establecida de lo que somos nosotros, el otro y el mundo.

Ideas….

Quizá cierta resistencia inicial nunca desaparecerá.
Lo que sí sé, es que a aprender a soltar también se aprende y que cuanto más lo practiquemos mejor y antes nos saldrá.

Al menos nos ahorraremos mucho sufrimiento.


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Callar

Al guardarnos cosas que no nos atrevemos a decir, suele pasar que vamos callando más y más….por miedo a que salga aquello que necesita ser expresado.

Lo que no se dice no desaparece, nos habla y habla y habla y habla en nuestro interior.
Nos agita, nos condena, nos dirige, nos domina, nos limita, nos lastra, nos daña…
O acaba saliendo, disfrazado de cualquier otra cosa, dirigido a cualquier otra parte, con tal de gritarle al mundo.

Es importante encontrar nuestro modo de facilitarnos expresar aquello que necesitamos. Aquello lícito, legítimo que nos mata si se queda dentro, porque pertenece al afuera, al otro, al mundo.

Importante porque nos sitúa donde necesitamos estar, nos da sentido y coherencia, nos ubica y ubica al otro, sobre quienes somos y dónde estamos.

Expresa y te harás tu sitio en el mundo.

callar